domingo, 10 de septiembre de 2017

Alfajores Chilenos

Septiembre ya es, y corresponde pues, comenzar con las recetas ad-hoc a la temporada.


Chile tiene una plétora de dulces nacionales, aunque desafortunadamente, hay poca literatura al respecto. Propongo la idea de un libro con puras recetas de dulces chilenos, o al menos, un catálogo de dulces chilenos que sea un poco más explicativo con los nombres de cada uno.

Y es qué al respecto, yo me encuentro sumida en la confusión. Llamo “chilenitos” a literalmente cualquier dulce que consista en alguna suerte de masa de hoja relleno con manjar, sea redondo o sea alargado, sea cubierto de merengue o sin merengue. Y no sé si esto es lo correcto (esto es, que “chilenitos” sea el genérico de todos los dulces chilenos) o bien si hay nombres específicos y no fungibles para cada tipo.


Así es que me debatí acerca de cómo nombrar esta receta, pero finalmente me contenté con “alfajores chilenos”. Espero que sea lo suficientemente preciso para describir la presente receta. Ah! Y si alguien tiene más conocimiento enciclopédico al respecto, le agradeceré cualquier clarificación o corrección en estas nomenclaturas.

Pero en fin, más allá del nombre, estos alfajores chilenos son sencillos y deliciosos. La masa es una masa a base de yemas, a la que tradicionalmente se le adiciona pisco y/o vinagre blanco. La razón de esto último, es la misma razón por la cual se le adiciona a la masa de milhoja: se inhibe el desarrollo del gluten, lo que resulta una masa hojaldrada, delicada y crujiente.


Una cosa importante es evitar trabajar la masa en exceso. Para ello, se proscribe el amasado, y además, la idea es evitar juntar y amasar los recortes muchas veces (los recortes de masa después de cortar las tapas). Por ello, sean eficientes con el uso de espacio en la masa estirada, y luego, no junten los recortes más de dos veces. De lo contrario, resultaran tapas duras y gruesas (pues será imposible estirar la masa lo suficientemente delgada).


Muchos me considerarán sacrílega, pero confieso que me saturo rápidamente con grandes cantidades de manjar. Por ello, he preferido hacer estos alfajores de un tamaño pequeño, pero sepan, desde luego, que pueden hacer alfajores de tamaño mediano, o grande o gigante. Cada uno como quiere.


Estos alfajorcitos son delicados, deliciosos y en general, una perfecta adición para cualquier mesa por esta época del año. Muy recomendados.

Alfajores Chilenos


Receta adaptada de: A Mano: Cocina y Manualidades de Virginia Demaria
Rinde: alrededor de 45 alfajores pequeños (de alrededor de 4 cms de diámetro), esto es, alrededor de 90 tapas individuales (del mismo diámetro).

2 tazas de harina
60 gramos de mantequilla, a temperatura ambiente
4 yemas
2 cucharadas de pisco
1 cucharada de vinagre blanco (sea de arroz, manzana, etc)

1 tarro de leche condensada hecho manjar (alrededor de 400 gramos)

Primero, hacer la masa. Ésta se puede hacer en procesadora o a mano. De cualquier forma, lo relevante es evitar amasar.

Si se opta por la primera opción, en la procesadora poner la harina, mantequilla y yemas y procesar hasta que todo esté incorporado. Agregar entonces los líquidos (el pisco y el vinagre) y procesar apenas hasta que se empiece a formar la masa.

Si se opta por hacerla a mano, poner la harina en la mesada de trabajo y formar con ella un volcán (ahuecar el centro del montón de harina). Poner ahí el resto de los ingredientes, y con las manos, ir mezclando hasta que se forme la masa.

Sin amasar, sino solo compactando, juntar la masa y envolver con papel plástico. Refrigerar por alrededor de 30 minutos.

Por mientras, precalentar el horno a 180ºC.

Retirar la masa del refrigerador y con el uslero, estirar hasta que esté muy delgadita, de alrededor de 0,2 cms de grosor. No debería pegarse a la mesa, por lo que utilizar una pequeñísima cantidad de harina para ayudar el estirado. Con una copa, vaso o molde redondo, ir cortando las tapas del tamaño deseado. Como la idea es evitar amasar, hay que tratar de utilizar la masa estirada de la forma lo más eficiente posible, para luego no tener que amasar los recortes.

Las tapas se ponen en una bandeja de horno, sin emantequillar ni nada. Pueden ponerse muy pegadas las unas a las otras, pues no se agrandarán en el horno, sino por el contrario, se tienden a recoger un poquito. Pinchar cada tapa con un tenedor un par de veces.

Hornear en el horno precalentado, por alrededor de 10 minutos, o hasta que estén apenitas doradas por los bordes.

Dejar las tapas enfriarse antes de rellenar.

Rellenar con manjar a gusto.

domingo, 13 de agosto de 2017

Receta magnífica: Cheesecake de Maracuyá

En estos días lúgubres y lluviosos, don son las opciones: entregarse a los dulces invernales y empezar a freír picarones, a preparar la chancaca, y a hervir agüita para el té. O bien, invocar los sabores estivales, y cocinar algo fresquito y reminiscente al verano, para olvidarse del frío y del cielo gris.

Opté -esta vez - por la segunda alternativa. Y es así como vengo en presentarles esta excelente receta: cheesecake de maracuyá.


lunes, 31 de julio de 2017

Bocaditos energéticos de cacao y frutos secos (y esto sí es saludable!)

Como nunca antes en este blog (lo más cercano es esto), hoy traigo una receta saludable. Nono, no me he transformado en un gurú de la vida sana y de la dieta hipocalórica, sino que la receta de hoy es auténticamente rica. Que sea saludable es solo un beneficio más.


Pues bien, quizás se habrán dado cuenta, que no es mi estilo esto de cocinar dulces saludables. Los postres, las tortas, los dulces y la pastelería, son placeres esporádicos en la vida. Naturalmente que uno no come puros dulces todos los días, sino que en ocasiones y momentos especiales. Por ello, cuando quiera que me embarco a preparar algún dulce, lo hago con toda liberalidad. Utilizo la cantidad de mantequilla que corresponda, sin culpas ni resquemores; espolvoreo con azúcar flor hasta dejar completamente nevadas las superficies de los queques; agrego chips de chocolate si mi alma lo desea. Pienso que la vida es muy corta como para andar endulzando con todo con estevia.


jueves, 13 de julio de 2017

Crema Volteada


En mi oficina, a un compañero se le ocurrió la magnífica idea de iniciar un turno dulce, en donde todos los miembros de la oficina nos turnamos para traer algo dulce el lunes de cada semana. No se imaginan como una política tan sencilla como ésta hace los comienzos de semana – normalmente aborrecibles y terribles - cien mil veces mejor.

sábado, 24 de junio de 2017

Rosquitas Chilenas

Éstas son rosquitas, rosquillas, roscas dulces, rosquitas chilenas, roscas fritas, o como deseen llamarlas. Son una delicia, y justo lo que nuestros cuerpecitos necesitan en un invierno tan brutalmente frío como el presente.

domingo, 18 de junio de 2017

Galletitas de Nueces de mi Abuela


El año pasado, como en Mayo, la casa de mi abuela se incendió. A Dios gracias, todos salieron ilesos, pero la casa se quemó entera, del piso al techo. Al día siguiente del siniestro fuimos a ver la casa, o más bien lo que quedaba de ella, y fue súper fuerte ver todo reducido a escombros.

viernes, 9 de junio de 2017

Tarta de Manjar y Coco


Había ya, con ocasión anterior, planteado mi amor por la patria vecina al este, Argentina. Esto, sumado a mi adicción de tipo aguda por Youtube, llevo inevitablemente a que descubriese el programa “Cocineros Argentinos”, que se transmite por la TV Pública Argentina, pero cuyas recetas están disponibles en Youtube.

Cocineros Argentinos es la fuente, pues, de la inspiración de la receta del día de hoy: tarta de dulce de leche y coco, que he chilenizado a “Tarta de Manjar y Coco”. Al parecer, allá la combinación de ambos ingredientes es súper clásica, y la verdad es que me sonaba muy rica, así es que me aventuré a probarla, y feliz estoy de haberlo hecho.

viernes, 3 de febrero de 2017

El Queque Más Simple

Las vacaciones son bacanes por muchos motivos. El principal, obviamente, poder descansar el cuerpo, la mente y el alma del trabajo y la rutina extenuante. Pero también por otros motivos, como el hecho de que las vacaciones nos permiten profitar de hábitos poco compatibles con el ajetreo de la vida cotidiana y la vorágine de la urbe, tales como dormir eternamente, almorzar tarde y con calma, tomar once, ver el reality hasta el final, etc. Qué agrado y dicha esas prácticas.

En efecto, escribo estas líneas desde el sur, donde paso algunos días junto a mi familia. Y la receta que vengo en compartir, es una receta relajada y sencilla, tal como lo es la vida cuando se está de vacaciones. Es un queque , humilde y delicioso, que resulta perfecto para compartir a media tarde junto a una taza de té humeante, en compañía de la familia y de los amigos, en la complacencia de ver las horas pasar lenta y distendidamente.


Este queque es una de mis recetas regalonas, de esas que vengo haciendo desde que tengo uso de memoria. Su fuente es el excelente y queridísimo Manual Práctico de Cocina de Pablo Huneeus, que está en mi casa desde antes de mi nacimiento. La he hecho tantos cientos de veces que me la sé de memoria.

La gracia de este queque es precisamente que no tiene mucha gracia. Es una preparación completamente despojada de toda pompa, de todo exceso. Es la sencillez máxima, y eso precisamente es su mayor valor.

lunes, 30 de enero de 2017

Deliciosa Tarta de Nueces


Sé que proponer prender el horno en un Verano tan atrozmente caluroso como éste es una idea impopular. Lo sé. Yo también estoy muerta de calor. Día y noche. Al borde de la calcinación. 

Pero espero que no veten a priori esta receta por ello, sino que muy por el contrario, mi esperanza es que la aprecien en su mérito: si estoy proponiendo, en pleno Verano (infame, mortal y atroz Verano), prender el horno para hacer esta tarta, es porque esta tarta es excepcionalmente buena.

lunes, 23 de enero de 2017

Mantecados de Nuez


Mientras estaba estudiando para el grado, a ratos tenía ganas de morir, y entonces me ponía a cocinar como modo de aliviar el estrés. Pero como no tenía mucho sentido hacer una treintena de galletas en mitad de la semana para mí sola, lo que hacía era congelar las masas listas.

Así, durante el último mes de estudio, que fue el más arduo emocionalmente, cocine como mil galletas, y las congelé todas. Di mi grado el 20 de Diciembre, y el día 21 en la mañana me puse a hornear todo mi arsenal. Estuve horneando y glaseando y empaquetando galletas como por 3 días seguidos; fue muy bacán. Y una locura igual. Una noche estuve horneando como hasta las 4 am, y pretendía seguir, pero mi viejo entró a la cocina furioso y me prohibió seguir horneando (necesito demasiado vivir sola, Jesucristo mi señor).  

Aparte de cocinar mi receta preferida de galletas (recetaacá), probé algunas recetas de galletas nuevas. Como siempre en un surtido de galletas, hay algunas que gustan más y otras que gustan menos. Hoy vengo en compartir una de esas galletas. Unas sensacionales galletas.

Los gringos las llaman Russian Tea Cakes (queques del té rusos) o Mexican Wedding Cookies (galletas de matrimonio mexicanas) o Snowballs (bolas de nieve), pero ninguno de esos nombres me hace ni un poco de sentido, así es que he preferido rebautizarlas Mantecados de Nuez.